las corrientes salvajes
20090727
Job XIV. 1, 2.
El hombre nacido de mujer vive corto tiempo y lleno de miserias: brota como una flor y se marchita; pasa de largo como una sombra y no subsiste.
20090616
Caudal
Mucha gente no entiende la palabra. No en vano, estamos formados, nuestra alma, digo, en un noventa y nueve por ciento, por palabras y escribir es abundar en todo lo que nos desconocemos, hacernos circular de nosotros mismos a nosotros mismos, hacer caudal de nuestro cuerpo.
20090401
Todos los días domingo
Nunca he hecho una distinción entre mis gestos de todos los días y mis gestos de domingo.
20090326
Sampler
Yo me he creído Aidan Moffat.
La dificultad no es la cuestión,
es lo verosímil lo que inquieta en un momento.
Es falso el amor entre hermanos.
El juego entre hermanos consiste en imponer un rol,
asfixiar al otro. En las familias, por tanto,
se trata de matar o morir.
Sendos paisajes se yerguen como dos soles.
Salgo con ganas de enchufarle la polla en la boca
a alguien. No me suelen gustar las vueltas al origen,
vueltas y más vueltas.
El aire es helado y sucio.
Las puestas de sol nos ponen cachondos.
En ocasiones pienso que la pintura me ha convertido
en un paria, un ensimismado, en otras ocasiones
disfruto de la esperanza de que me libere,
de que me haya instruido en algo.
La dificultad no es la cuestión.
Yo me he creído Aidan Moffat.
La dificultad no es la cuestión,
es lo verosímil lo que inquieta en un momento.
Es falso el amor entre hermanos.
El juego entre hermanos consiste en imponer un rol,
asfixiar al otro. En las familias, por tanto,
se trata de matar o morir.
Sendos paisajes se yerguen como dos soles.
Salgo con ganas de enchufarle la polla en la boca
a alguien. No me suelen gustar las vueltas al origen,
vueltas y más vueltas.
El aire es helado y sucio.
Las puestas de sol nos ponen cachondos.
En ocasiones pienso que la pintura me ha convertido
en un paria, un ensimismado, en otras ocasiones
disfruto de la esperanza de que me libere,
de que me haya instruido en algo.
La dificultad no es la cuestión.
Yo me he creído Aidan Moffat.
20090323
Engordando
Cuando era más joven, mucho más joven que hoy, nunca necesité la ayuda de nadie para nada. Pero aquellos días se fueron, ya no tengo tanta confianza, ahora he cambiado de opinión, he abierto las puertas.
En 1965, John Lennon estaba engordando y no le gustaba.
En 1965, John Lennon estaba engordando y no le gustaba.
20090316
Tortura muerta
Mucho tiempo después incluso de mi muerte
Mucho tiempo después de mi muerte
Quiero torturarte
Quiero que mi pensamiento, como una serpiente de fuego, se enrosque alrededor de tu cuerpo sin quemarte
Te quiero ver perdido, asfixiado, errar entre las neblinas del mal tejidas por mis deseos
Quiero para ti largas noches de insomnio acompañadas por el tamtán rugiente de las tempestades
Lejanas, invisibles, desconocidas
Quiero que la nostalgia de mi presencia entonces te paralice
Un poema de María Martins, probablemente referido a Marcel Duchamp.
Mucho tiempo después de mi muerte
Quiero torturarte
Quiero que mi pensamiento, como una serpiente de fuego, se enrosque alrededor de tu cuerpo sin quemarte
Te quiero ver perdido, asfixiado, errar entre las neblinas del mal tejidas por mis deseos
Quiero para ti largas noches de insomnio acompañadas por el tamtán rugiente de las tempestades
Lejanas, invisibles, desconocidas
Quiero que la nostalgia de mi presencia entonces te paralice
Un poema de María Martins, probablemente referido a Marcel Duchamp.
20090303
A favor de la nada
No queremos novelas sino piscinas azules
Y tipos que se encierran en apartamentos
Y fotografían mujeres reversibles que miran hipnotizadas
El azul artificial de las piscinas No queremos
Descripciones pormenorizadas no soporto El perfume
De Süskind Hay que quemar todos los libros de Nabokov
Los de Updike los de Javier Marías y puestos a no querer
No queremos descripciones por muy escuetas que sean
Ni palabras por no hablar de la métrica o principio
Nudo y desenlace Qué risa nos provocan esos libros
De literatura del colegio Toda narración debe tener
Tres momentos diferenciados La nada la nada la nada
Y poesía visual y poemas objeto o poemas llavero
Y eso sí una extensa nota autobiográfica en varios tomos
Con fotografía muy original a ser posible Algo que supla
La nada la nada la nada Muerte al retrogusto
y a los Moleskine
De Javier Cánaves.
Y tipos que se encierran en apartamentos
Y fotografían mujeres reversibles que miran hipnotizadas
El azul artificial de las piscinas No queremos
Descripciones pormenorizadas no soporto El perfume
De Süskind Hay que quemar todos los libros de Nabokov
Los de Updike los de Javier Marías y puestos a no querer
No queremos descripciones por muy escuetas que sean
Ni palabras por no hablar de la métrica o principio
Nudo y desenlace Qué risa nos provocan esos libros
De literatura del colegio Toda narración debe tener
Tres momentos diferenciados La nada la nada la nada
Y poesía visual y poemas objeto o poemas llavero
Y eso sí una extensa nota autobiográfica en varios tomos
Con fotografía muy original a ser posible Algo que supla
La nada la nada la nada Muerte al retrogusto
y a los Moleskine
De Javier Cánaves.
20090225
Audàcia de barra
La timidesa tant pot portar a la destrucció interior com al triomf. Un estat permanent de timidesa afeblida, però real, implica la permanència en els llimbs. És un estat del qual es fa molt difícil sortir. Quan la timidesa, esdevé, de tan asfixiant, insuportable, sempre pot esperar-se que el cop d’audàcia (de barra) es produeixi immancablement. I de fet es produeix.
20090220
Arqueólogo o alcalde
El arqueólogo la ruina
desquita de la breña y la devuelve
a la cultura.
El alcalde da a la breña,
y a la ruina, sepultura.
Esto lo escribió un poeta de nombre Edgardo, de apellido Dobry, en un librito de poemas de título Cosas. Se me hizo atractivo que fuera un poeta que titulara de manera tan sencillita sus poesías, que no pusiera El Alba Roja de las Arcillas Progresistas, por ejemplo.
Cosas, sin más.
Ideal pa leer entre horas. Como una picadita, como una cervecita de poemas y unas aceitunas poemadas. (Me viene bien, dada nuestra situación.)
Nuestra situación, aaayyy, nuestra situación.
(He leído el libro en la sala de espera de MUFACE, después de tocar en la pantalla táctil la tecla de Autorización de Medicamentos, y de rogarle al funcionario que me cuñara las recetas de la leche hidrolizada de mi bebé.)
Me he quedado con este poemilla porque me viene bien pa ilustrar y reforzar mi vocación de arqueólogo, en oposición a la de director de orquesta.
Me nutro de ruinas.
Me las bebo, me las como, vivo de ellas.
desquita de la breña y la devuelve
a la cultura.
El alcalde da a la breña,
y a la ruina, sepultura.
Esto lo escribió un poeta de nombre Edgardo, de apellido Dobry, en un librito de poemas de título Cosas. Se me hizo atractivo que fuera un poeta que titulara de manera tan sencillita sus poesías, que no pusiera El Alba Roja de las Arcillas Progresistas, por ejemplo.
Cosas, sin más.
Ideal pa leer entre horas. Como una picadita, como una cervecita de poemas y unas aceitunas poemadas. (Me viene bien, dada nuestra situación.)
Nuestra situación, aaayyy, nuestra situación.
(He leído el libro en la sala de espera de MUFACE, después de tocar en la pantalla táctil la tecla de Autorización de Medicamentos, y de rogarle al funcionario que me cuñara las recetas de la leche hidrolizada de mi bebé.)
Me he quedado con este poemilla porque me viene bien pa ilustrar y reforzar mi vocación de arqueólogo, en oposición a la de director de orquesta.
Me nutro de ruinas.
Me las bebo, me las como, vivo de ellas.
20090211
Escuela y romance
Con las mismas manos de acariciarte estoy construyendo una escuela.
Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,
Pero los hombres y los muchachos que, en sus harapos esperaban
Todavía me dijeron señor.
Están en un caserón a medio derruir,
Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches
Ahora, en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.
Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando
supieron que yo tenía biblioteca.
(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)
Pasé por el que será el comedor escolar, hoy sólo señalado por una zapata
Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.
Atrás estaban las piedras, y un grupo de muchachos
Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una
Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.
Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,
Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez
Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba
Como ahora a mí,
¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,
Amor, qué lejos -como uno de otro!
La conversación y el almuerzo
Fueron merecidos, y la amistad del pastor
Hasta hubo una pareja de enamorados
Que se ruborizaban cuando los señalábamos, riendo,
Fumando, después del café.
No hay momento
En que no piense en ti.
Hoy quizás más,
Y mientras ayude a construir esta escuela
Con las mismas manos de acariciarte.
Copio el poema de Cuaderno de Resistencia, uno de los blogs que bien merece la pena visitar cada semana. Es como lo que dice el amigo Doñate con sus protestas y romances, especie de guirigay en el que se mezclan el combate social y las emociones. Con las manos de acariciar construiremos escuelas, dice; lo firma un tal Roberto Fernández Retamar y no sé si es mi poema favorito de todos los tiempos.
Llegué casi al amanecer, con las que pensé que serían ropas de trabajo,
Pero los hombres y los muchachos que, en sus harapos esperaban
Todavía me dijeron señor.
Están en un caserón a medio derruir,
Con unos cuantos catres y palos: allí pasan las noches
Ahora, en vez de dormir bajo los puentes o en los portales.
Uno sabe leer, y lo mandaron a buscar cuando
supieron que yo tenía biblioteca.
(Es alto, luminoso, y usa una barbita en el insolente rostro mulato.)
Pasé por el que será el comedor escolar, hoy sólo señalado por una zapata
Sobre la cual mi amigo traza con su dedo en el aire ventanales y puertas.
Atrás estaban las piedras, y un grupo de muchachos
Las trasladaban en veloces carretillas. Yo pedí una
Y me eché a aprender el trabajo elemental de los hombres elementales.
Luego tuve mi primera pala y tomé el agua silvestre de los trabajadores,
Y, fatigado, pensé en ti, en aquella vez
Que estuviste recogiendo una cosecha hasta que la vista se te nublaba
Como ahora a mí,
¡Qué lejos estábamos de las cosas verdaderas,
Amor, qué lejos -como uno de otro!
La conversación y el almuerzo
Fueron merecidos, y la amistad del pastor
Hasta hubo una pareja de enamorados
Que se ruborizaban cuando los señalábamos, riendo,
Fumando, después del café.
No hay momento
En que no piense en ti.
Hoy quizás más,
Y mientras ayude a construir esta escuela
Con las mismas manos de acariciarte.
Copio el poema de Cuaderno de Resistencia, uno de los blogs que bien merece la pena visitar cada semana. Es como lo que dice el amigo Doñate con sus protestas y romances, especie de guirigay en el que se mezclan el combate social y las emociones. Con las manos de acariciar construiremos escuelas, dice; lo firma un tal Roberto Fernández Retamar y no sé si es mi poema favorito de todos los tiempos.
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